17 de abril de 2013

Despoblado de Villaseca

Villaseca es el otro despoblado de Arenillas, de engañoso nombre puesto que nunca fue villa ni tampoco parece que estuviera escasa de agua. 
En el radio de unos cientos de metros de lo poco que queda del pueblo, se localizan al menos cinco manantiales: La Fuente del Cuerno, La Fuente del Tello, La Fuente Albina, la Fuente del Caballero y la Fuente Madrueña.

Las abundantes y extensas ruinas, de las que hablaba Gonzalo Martinez, se han visto tan reducidas por los continuos roturados, que los restos son mínimos. Quedan unos paredones de la que fuera iglesia del pueblo, dedicada a San Vicente, y que aunque se ve desde la carretera, todavía no ha sido "descubierta" por los intrépidos aventureros de Soria románica. Es de suponer que la iglesia, convertida en ermita, congregara en romería a los pueblos vecinos de Arenillas, La Riba y Bañuelos, aunque ni el Catastro de la Ensenada ni el diccionario de Madoz hacen mención del asunto. Los corrales de San Vicente, cercanos al despoblado tambien recuerdan al patrono.
Por su cercanía a la Cañada Galiana, siempre fue pueblo dedicado a la ganadería. Estuvo poblado desde la reconquista hasta el siglo XVI, como el vecino Tejarejo. Su término, se dice equivocadamente el el Madoz, fue repartido entre Arenillas y Cabreriza. Seguramente confundieron Cabreriza con La Riba  

Despoblado del Tajarejo

 
Despoblado en el término de Arenillas, unos tres kilómetros al suroeste de  la población en el camino que sale de esta, un kilómetro antes de alcanzar el confín de  los términos de Arenillas, Bañuelos y Lumías, en la confluencia de los arroyos de La Covacha y de Valderrodrigo con el Arroyo Parado, que abre un pequeño tajo alrededor de los Cerros de las Cabezuelas, posible origen del topónimo.
También se conoce como El Tejarejo, lo que nos llevaría a hablar de la abundancia de restos cerámicos en los alrededores. En los mapas aparece el paraje con el nombre de El Tesarejo, junto a unas modernas naves.

El lugar fue habitado desde la época rupestre hasta  el siglo XVI. Gonzalo Martínez dice que ya estaba despoblado en 1594. Se encuentran en la zona pequeñas cuevas, en lo que probablemente fue un poblado rupestre, que han sido aprovechadas por el hombre hasta hace bien poco. En una de ellas se conservan interesantes pinturas rupestres.
Jesús Avila Granados en su libro El Sur de Soria habla de la existencia en la zona de una villa romana. Debe existir alguna documentación sobre este despoblado en los archivos de la casa de Frías, pues perteneció al Marquesado de Berlanga.

Castillejo de Lumías

El castillejo de Lumías se encuentra en el Cerro de La Celada,  al norte del pueblo, en la cota 1.173, al pie del cual y junto al camino de Alaló encontramos una Fuente de Los Moros, donde nace el Arroyo del mismo nombre.
Son pocos los restos y escasa la bibliografía, por lo que ha no ha sido incluido en algunos estudios recientes sobre la intrincada red de atalayas y torres de la época califal en el sur de Soria; sin embargo la extensión de las ruinas y lo estratégico de su situación, nos permite asegurar que no se trataba de una simple torre de señales sino más bien de un pequeño castillo con capacidad para albergar una mediana guarnición, quizás la de Almanzor en preparación de las razias que perpetró por la frontera cristiana.
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16 de abril de 2013

Cigüeñas en la torre

Cuantas veces nos hemos preguntado por qué en Berlanga no anidaban las cigüeñas, pues bien, parece que la maldición ha terminado y han llegado dos nuevos emigrantes que están inspeccionado la torre de la colegiata para plantar su nido. 
Aunque lugares altos donde otear el horizonte no faltan en los contornos, no habrían podido elegir otro sitio mejor que este. Esperamos que se sientan como en casa, que se queden con nosotros, y ya puestos a pedir, que sean preludio del aumento de la natalidad.
Bienvenidas.

15 de abril de 2013

Santa María

En el paraje conocido como Santamaría, en el término de Caltojar, dice la tradición oral que hubo un pueblo antiquísimo, que ocupaba ambos lados del río Torete y de la calzada que unía Uxama con Ocilis. El paraje,  el cerro y la vieja ermita de la que todavía se guarda recuerdo, conservan ese nombre, que es muy probable que haya eclipsado al verdadero del pueblo, si es que lo hubo, como sucedió en otros lugares abandonados que perdieron su nombre y adoptaron el de la ermita que les sobrevivió.

La calzada citada, de la que se ocupó Guillermo García Pérez en uno de sus libros, seguiría el mismo camino que Almanzor, es decir, Berlanga por la calle que baja a la dehesa, tradicionalmente conocida como La Calzada; continuaría por los antiguos itinerarios mas o menos paralelos a la actual carretera, atravesando Ciruela y Casillas, hasta Caltojar, donde un ramal continuaba hasta Sigüenza y otro a Medinaceli, por Baraona, Romanillos, Yelo y Miño. Todavía en algunos tramos es posible ver parte del empedrado original.

Hace tiempo descubrí junto al camino  de Bordecorex una piedra labrada, que por su parecido con las encontradas en la necrópolis de Baelo Claudia, en Cádiz, supuse que podría ser una estela romana. Hace pocos días volví a pasar por allí y la piedra se había convertido en un poyo para descansar; una muestra más del espíritu práctico de nuestras gentes, casi siempre por encima de cualquier otra consideración artística o espiritual.
Gracias a esta piedra descontextualizada, descubrí la existencia de ese pueblo desaparecido de Santa María; oi mencionar la ermita y la maldición de una franja de tierra donde todo lo que se siembra no acaba de dar los frutos esperados, como si algo por debajo se lo impidiera; supe que el arado había sacado a la luz otras dos piedras trabajadas que hasta hace poco estuvieron también al borde del camino, pero que han desaparecido. Lamentablemente poco más se puede conocer de la memoria huidiza de los hombres; habrá que esperar a que el arado nos aclare alguna cosa.
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El Valle de la Fertilidad


Los celtas adoraban las piedras, los montes, las cuevas, las fuentes, las aguas, los árboles... De los antiguos cultos a las aguas fecundadoras, creadoras, prolíficas, salutíferas y sanadoras, nos han quedado miles de indicios como los santuarios colocados junto a  un manantial, canciones, leyendas y tradiciones. 

La naturaleza es un hermoso templo cambiante.  

A este lugar que nos había pasado desapercibido, y que acabamos de bautizar como santuario rupestre del Chorrón,  se llega sin mucho esfuerzo partiendo de Paones donde dejaremos el coche. Una vez subida la cuesta de Espioja, nos desviamos por un camino que sale a la izquierda, que se dirige a un monte de carrascas; seguimos este camino y nos desviamos por el segundo camino que sale a la izquierda. Tras quinientos metros de marcha habremos llegado.
Las coordenadas son -Lat 41º 25’13.8’’N.-  Long. 2º 52’4.32’’W
Por el camino nos encontraremos con una fuente que mana debajo de una piedra. Esta zona debio ser muy abundante en agua. El nombre lo delata
  
La piedra que parece un pedestal es de una sola pieza y se siente un escalofrío al presentir la mano del hombre y al contemplarla al lado de aquella otra con forma de gran falo. Susurros de viejas hidrolatrías y litolatrías se sienten sin querer al llegar a este lugar; una sorpresa más, de las muchas que esta tierra depara a los visitantes curiosos y a los buscadores incansables.
  
Sería interesante un estudio exhaustivo del paraje por parte de alguien experto, ya que aunque nuestra  imaginación sea un instrumento poderoso, no nos permite determinar si, aparte de las piedras de las fotos, hay alguna otra estructura de habitat o algún resto material que pudieran aclarar su posible datación o significado. Son pocas las certezas, pero el lugar merece una visita. Las fotos hablan por si solas.
 
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Despoblado de Alconeza

Situado al sureste de Berlanga, sobre las fuentes que formaban la vertiente de La Barga, lugar otrora abundante en agua, pero que ahora tiene secas la mayoría de sus fuentes. Nada cierto se sabe del momento y causa de su despoblación ,que debió producirse hacia el siglo XVI. Su nombre proviene del mozárabe Al-kunaisa, que significa pequeña iglesia o iglesuela, lo que indica que tuvo población cristiana antes que otros asentamientos de la zona.
Pertenece al municipio de Berlanga, formando un coto redondo, entre los términos de Paones, Cabreriza, Arenillas, La Riba y Caltojar. Dista de Berlanga dos leguas, por el camino de los Cordeles, cruzando los términos de Ciruela y Casillas.
En lo eclesiástico, su parroquia era anexa de la de Cabreriza, ambas dentro de los límites del obispado de Sigüenza, que cobraba su parte en los aprovechamientos del monte. En Cabreriza, se reunieron los secretarios del Marques de la Ensenada con representantes del pueblo para responder a las preguntas del Catastro, un día 18 de setiembre de 1751.
Hay una ejecutoria de la Chancilleria de Valladolid a favor del Concejo de Berlanga  en el pleito con Bernardino Fernandez de Velasco, sexto duque de Frías, séptimo condestable hereditario del reino de Castilla y cuarto marqués de Berlanga  (1609-1652), sobre la posesión del término y monte de Alconeza. Seguramente en los documentos aportados al pleito por ambas partes, se pueda conocer algo más de la historia de Alconeza.  
Del pueblo, solo queda en pie las ruinas de la iglesia, y cerca de ésta los escombros de un edificio sin identificar.
En el monte, quedan las ruinas de la casa del guarda, que costeaba el Concejo de Berlanga.
Cuentan los pastores de la zona que, en uno de los corrales cercanos al despoblado, se oía ruido de agua subterranea, que era más fuerte los días de tormenta.





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La Torre de Morales

Nueva parada en una fortificación, ignorada por la mayor parte de la bibliografía cuando no confundida con la de Vadorrey, también en el término de Morales, pero con muchos menos restos visibles.
El aparejo de la torre es tipicamente árabe y su planta cuadrada denota que no se trataba de una simple atalaya de señales. Se menciona en La Historia Silense, un castillo en el que las tropas de Fernando I se detuvieron en 1060, tras el ataque a la alcazaba de Gormaz y antes de avanzar sobre la de Berlanga.
Este Cerro de la Torre o de la Muela, se encuentra al sureste del pueblo de Morales, y está dividido en dos partes por un pequeño collado. En la parte oriental se encuentra la torre y en la occidental un amplio recinto que parece un castillo natural con capacidad para albergar todo un ejercito. Queda claro que fue un lugar estratégico importante; cerca de Gormaz, pero al otro lado del Duero. Hoy, entre los enebros solo se ven restos de construcciones seguramente relacionadas con el pastoreo.
Junto al camino que va del Puente Monroy a Morales, y al pie del Cerro, nos encontramos esta fuente de piedra que fue revestida de cemento en 1932. Las sucesivas sequías también la han secado. El agua que se ve es de las últimas lluvias primaverales, que han dado al campo un colorido espectacular.
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11 de abril de 2013

Las Atalayas



Hay un paraje con este nombre situado al sureste de Berlanga,  al que se accede por el antiguo camino que sale a la izquierda tras pasar La Talanquera; y en él, como su nombre indica, hubo varias atalayas.


Una es fácilmente identificable; se encuentra en la cima de un cerro de forma cónica, donde se aprecian los cimientos y escombros de una torre circular de unos 6 metros de diámetro exterior. Al pie de éste cerro en dirección sur, se aprecia lo que pudo ser otra atalaya, y todo el conjunto rodeado de una muralla, dando la impresión de ser un pequeño enclave fortificado.
Este paraje de Berlanga siempre me llamó la atención, sobre todo el cerro cónico, con los grandes bloques de piedra colocados a manera de faro siempre visible en la lejanía.
También porque en sus alrededores se han encontrado piezas de piedra pulimentada del periodo neolítico, lo que la gente mayor conoce como "rayos", y porque es en esta zona donde dicen que se encuentra la entrada de la mítica Sima del Coborrón.
Confiamos en que alguna vez se haga un estudio exhaustivo de las atalayas de esta parte de Castilla, ya que los realizados hasta la fecha pasan por alto, no solo estas de las que no quedan más que tristes restos, sino algunas otras mejor tratadas por el tiempo. En este video, Peridis explica la función de las atalayas, acompañado por algún viejo conocido. (

En Berlanga, ya mencionamos la de Los Cordeles; hay otra en el mismo pueblo de Paones, embutida entre las casas, y un cerro llamado La Atalaya, 800 metros al SE; otra en Abanco, a la que adosaron un vértice geodésico; unos 1.200 metros al S.W. de Ciruela hay un paraje llamado La Torrecilla; otra en el Cerro de la Torre de Morales; la del cerro de Vadorrey; en Bayubas de Abajo, la Taina de la Hoz; en Aguilera, la del Cabezo y los enigmáticos restos del Cerro de Las Cabezuelas; en Fuente Tovar la de la Loma de Torremocha; en Caltojar La Veruela y La Ojaraca, más el recuerdo de La Corona; en Bordecorex la Torremocha y posiblemente otra en el cerro sobre el que se asienta el pueblo, de nombre Alto Lutero; tres en Barcones que se llaman Valdelatorre, San Jorge y La Muela; La Torre del Melero en La Riba y un cerro de La Torrecilla, 2.000 metros al S.W.; el castillejo de Lumías, y en Rello la Torre del Tinón. Es más que probable que para completar el trazado de comunicaciones, hubiera tambien torres de señales en Casillas y en Alaló
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Las Cabezuelas

A continuación expongo una serie de conjeturas y preguntas, ante un nuevo descubrimiento en un cerro al que creo que llaman Las Cabezuelas, de unos 1.000 metros de altitud. El lugar se halla equidistante de Berlanga y Aguilera, en la misma divisoria de términos, cerca del paraje de La Fuente del Lobo.
Circundando el cerro, casi hasta la cima, se ven cimientos separados cuatro metros unos de otros delimitando una especie de calles. Entre estos anillos se ven restos de pequeñas edificaciones con sus paredes caídas. 

En la parte en la que se han plantado pinos los cimientos no se han conservado, no  asi en la zona de enebros, donde se distinguen perfectamente. Los que hay más cerca del cam¡no se aprovecharon para construir alguna taina porque se ven muchos fragmentos de teja. El camino actual pasa por encima de los cimientos por lo que debe de ser de construcción relativamente reciente, quizás para que los vecinos de Aguilera llegasen hasta sus fincas.
Hay una zanja cuadrada de unos 60 centímetros de lado, tapada por piedras que se adaptan perfectamente; cruza una pared y continúa debajo de un enebro; parece que está hueca.
Mi opinión personal es que estamos ante un nuevo castro y otra vez sin documentar ni catalogar, circunstancia esta que delata a las claras la dificultad  de conservar valiosos documentos del pasado, que se encuentran en el más precario de los abandonos, a merced de cualquier arbitrariedad. Llamo la atención desde aquí a los Ayuntamientos de Berlanga y Bayubas de Abajo, para que pongan los medios que estén en su mano para el estudio y catalogación de este yacimiento "sensible".
Hay otra posibilidad y es que en este lugar se encontrase el despoblado de Talegones, que Gonzalo Martínez Díez no supo localizar, en su estudio de la Comunidad de Villa y Tierra de Berlanga. Un argumento de peso sería la fertilidad de los terrenos contiguos al rio.
O incluso que en este cerro estuviese el famoso castillo de Aguilera, que citan algunos autores y documentos antiguos. O el oppidum que atacó Fernando I en el año 1060, después de Gormaz y Vadorrey (a solo tres kilometros) y antes de Berlanga. La interpretación de algunos autores basandose en el Silense de que este oppidum estaba en el cerro de la Torre de Morales, podría perder validez si se demostrara que aqui había una fortificación de mas entidad. No tendría mucho sentido que se atacase una simple torre de vigilancia.
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