22 de junio de 2015

San Juan

Niño, muy niño era yo cuando, en la plaza de Berlanga de Duero, escuche por primera vez un romance de ciego, y aun está grabada en mi memoria la letra, resonando en mi oído la música melancólica de los primeros versos, conmemorativos de no se cual fechoría que hiciera:
En los pinares de Coca
Basilisa de Pedraza

Al compás de aquel canto se podía bailar la danza prima, la gente saltaba por las hogueras de enebro encendidas en medio de las calles (como prohibió ya el Concilio de Arlés, del año 452) porque era víspera de San Juan y estábamos en plena Celtiberia. Qui possunt capere, capiant

Ángel de los Ríos y Ríos. Historia de un baile montañés (en la Revista Cántabro-Asturiana  - Tomo I - 1 de enero de 1877)

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